miércoles, 24 de noviembre de 2010

UN DIA INOLVIDABLE

24/11/10  MIERCOLES


Ya se que “debo” tres días y estoy dispuesta a “pagarlos”.
No ha sido por falta de ganas.
Aunque suene a excusa ha sido por falta de tiempo… Parece mentira verdad?... y es que ya me está otra vez faltando “más tiempo”.

Ayer MARTES fue un día de trabajo completo. Mañana y tarde.
Todo fue bien.
En agradable compañía, sin agobios y sobre todo, resultó perfecto porque
todos los diagnósticos fueron de normalidad o en su defecto de benignidad.

Lo mejor que me puede pasar después de un día de trabajo es “no acordarme más de ninguna paciente”.
Eso quiere decir que las noticias han sido buenas.

Entonces les digo:“esta noche si que vas a dormir tranquila”.
Y ellas me contestan: “no se puede imaginar doctora lo feliz que me siento”.
Y añado: “ ya lo creo que me lo imagino”!.

Y es que todos alguna vez hemos sido “paciente” y no podemos olvidar como se agradece, no solo un buen diagnóstico,cosa que se presupone,sino como te has sentido tratada .


El LUNES fue uno de esos días “MAGICOS”.
Uno de esos días inolvidables.
Uno de esos días que te hacen sentir la persona más feliz y más importante del mundo.
Uno de esos días en los que te sientes “una privilegiada” por seguir teniendo acceso a los sentimientos más maravillosos que han marcado mi vida.

El lunes fui a comer a casa de ANA (toda ella con MAYUSCULAS DE VERDAD), la esposa del Dr. Sas.
Maria José, su hija, le comentó que me prejubilaba y quiso estar conmigo en un momento tan especial de mi vida.
Al pensarlo le preguntó “si yo querría ir…”
Maria José le dijo “que me haría la más feliz del mundo” y en seguida me llamó para quedar.

Volver a casa del Dr. Sas…
Seguir sintiéndome “una más” de su familia…
Notar su presencia en cada palabra…
En cada rincón de la casa…
Verlo en los ojos de Ana…

Que pudo decir…?   Gracias, solo gracias.

El Dr. Sas.  José Maria Sas, fue mi Maestro, mi Amigo y el referente en mi vida profesional  y personal.

Un 7 de Septiembre de 1974, una recién estrenada doctora, consiguió, como era su único deseo, ingresar en Maternidad para hacer la especialidad de Obstetricia y Ginecología.

Desde ese día sigo siendo feliz.
Allí encontré todo lo que uno puede desear en esta vida.

Conocí desde el Director el Dr. Carceller, padre de mi buen amigo Carlos, a todos los médicos Consultores de Maternidad que iban a ser mis maestros.
De todos guardo los mejores recuerdos… pero claro… uno de ellos era el Dr Sas y eso merece un capítulo a parte.

Su presencia lo llenaba todo.
Cuando el llegada todo se iluminaba y cobraba una importancia especial.
Por supuesto todos los demás se eclipsaban.
Su cercanía, su simpatía, te hacía sentir “uno más” del equipo, no “el último mono” como era mi caso.
De el aprendí “el ARTE Obstétrico”. Si, el ARTE.
Verlo trabajar, era como el que va al teatro a ver una obra maravillosa.
Y yo siempre tuve la suerte de tener la primera fila.
El era “El Rey del Kjelland”. Cuando me enseñó me nombró “La Princesa”.

No solo era así conmigo, era con todos.

Nos invitaba a su casa de Castelldefels a comer “empanada gallega”.
Compartía con nosotros su familia. Y a la vez su familia nos acogía como a uno más.

Se presentaba en las guardias y nos ayudaba y enseñaba una vez más.

Cuando no había trabajo, traía cosas y cenábamos todos juntos.
Generalmente se terminaba con una guitarra y cantando lo que fuera necesario…

Todas las Navidades venía el Dr. Sas con Ana para felicitar al que estaba de guardia.

  …. … … …

Y un día se nos fue…

Aunque no lo creo… Yo este lunes  he comido CON LOS SAS.

1 comentario:

  1. Que gusto y que sana envidia, pensar que alguien te pueda escribir algo así.
    Seguro que lo está leyendo pavoneandose inchando pecho como solo él sabia hacerlo. Yo también tuve el privilegio de conocerlo

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