viernes, 3 de junio de 2011

DESASOSIEGO POR EL TAMAÑO DE LOS DIENTES





03/06/11   Viernes


Las semanas van que vuelan…!
¡Ya es viernes otra vez!.

Yo sigo en manos de mi doctora.

Estoy feliz porque ya puedo comer, hablar y reír como “un ser humano”.
Antes de su actuación, podía comer, hablar y reír como “la Bruja Piruja”.
Y claro… no es lo mismo.

Ahora llevo una prótesis provisional.
Luego vendrá la fase de los implantes y la colocación de la “definitiva”.

Le he dicho, tras observarme en el espejo, tras hablar y reírme “en la soledad del cuarto de baño”…  que “me veía unos dientes algo pequeños”.
Su explicación me ha convencido:
“La provisional no puede ser ostentosa. Tiene que pasar desapercibida. Solo tiene una función transitoria de pura estética.”.

Leí lo que escribiría desde su ordenador en mi ficha:
“Quiere los dientes más grandes”: ( A lo científico no presté atención).

Y me vino a la cabeza rápidamente el cuento de “Caperucita Roja” y sentí un “leve escalofrío” imaginándome a Vega, Hugo y Queralt diciéndome:
“Abuelita, abuelita… que dientes tan grandes tienes…!!!
Y yo con cara de mala diciendo:
¡ “Para comerte mejoooooorrrrr”…!.

Tuve que desechar rápidamente ese pensamiento.
Pero me vino a la cabeza otro que no se si es peor…

Imaginé que me ponía “la dentadura de Hanníbal Lecter”…
Rápidamente me pregunté:
“¿ Dónde tendremos que ir a que me hagan un bozal de cuero…?”.
Lo tuve claro:
Si vamos a Andalucía, pasaremos por Ubrique. Allí hacen maravillas con el cuero.
Ya me quedé más tranquila.
No quiero ser “un peligro para nadie”.

Pero como tampoco eso me convenció del todo, me introduje desde el espejo de mi cuarto de baño, al mundo de “Alicia en el País de las Maravillas”.
Allí me vi como “el Gato Cheshire”.
Desapareció mi cuerpo y solo se veía “mi amplia Sonrisa…”
Tampoco me serenó…

Creo que hoy cuando la vea le diré:
“Por favor, borra de mi ficha: “Quiere los Dientes Más Grandes”.

Si me pregunta por que, le diré:
“Son cosas mías…”

No le diré que esa frase me “quita el sueño”.
No le diré todos mis lógicos razonamientos para solicitarle tal favor.

Pienso que si sigo contándole "la verdad" de mis solicitudes … pensará que estoy loca.

Bien está que haya comprendido lo del “Ratoncito Pérez”…

Se que no puedo abusar más.

Además si piensa “que estoy loca”, me echará de su consulta…
O lo que es peor…
Tal vez no me eche por la amistad que nos une…
Y yo sienta “cuando abra la boca” que “teme que le muerda…”

Ay!, Ay!... En que lío me he metido!.

¿ Por que se me ocurrió decirle que quiero los dientes más grandes?.

Ay!, Ay!..

Santa Apolonia: Haz que mi doctora lo OLVIDE!.




Mañana, más.












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