martes, 29 de noviembre de 2011

¿DONDE ESTÁ WALLY?


29/11/11      Martes



Señor Presidente:
Antes de nada quiero decirle que admiro su “aparente ostracismo”.
Antes de nada quiero agradecerle su fiel y firme cumplimiento de la Constitución.
Antes de nada quiero expresarle que su comportamiento en mi, genera respeto.
Antes de nada quiero alabar su “temple” ante tantas frases de “acoso y derribo”.
Antes de nada quiero insistir que admiro su “temple”, insisto en “temple”. No digo “talante”, digo “temple”. De tener “talante” no podría aguantar la presión a la que está sometido.
Después quiero decirle que por favor “no nos defraude”.
Después quiero decirle que estamos esperando que lance en medio del mar “un enorme salvavidas” donde poder ir nadando, aunque esté lejos, y al que  dirigiremos todo  nuestro esfuerzo.
Después quiero decirle que eche al mar una red gigante en la que queden enredados todos los tiburones financieros, todos los usureros con corbata, todos los saqueadores de tesoros, todos los destructores de ilusiones y esperanza, para que la travesía a nado hacia ese “salvavidas colectivo”, no deje más bajas en el camino.

Si después de todos mis anhelos.
Si después de toda la confianza que depositamos en usted (no tenemos ya más remedio que tenerla), otra vez nos sentimos defraudados, sepa que pasaré al “plan B”.

PLAN B

Le pediré a mi amigo Forges que me dibuje a “un Rajoy pequeñito, con traje gris marengo, camisa blanca, corbata azul, pelo blanco sin tinte y le sugeriré que le afeite la barba dejando así expuestas sus cicatrices, sin piedad ninguna”.

Le pediré a mi amigo Lara que me edite un libro para grandes y pequeños, con el título: “¿Dónde está Rajoy?”.

Le pediré a mi amigo Botín que me de dinero para pagar el plagio al libro: “¿Dónde está Wally?”.

Diseñaré páginas y páginas en las que rodeado de los 5 millones de parados, nos dediquemos a buscar “donde está Rajoy”.

Lo encontraremos. Siempre lo encontraremos aunque nos cueste tiempo y tiempo encontrarlo.

Unas veces estará escondido en su despacho de la calle Génova.
Otras veces escondido en el bunker de la Moncloa.
A veces entre las faldas de Ángela Merkel.
Otras fumándose un puro por los jardines de la Moncloa temiendo que se le explote en la cara.


Pero lo encontraremos!.

También le digo que por mi amistad con Esperanza Aguirre, le cambiaré el comienzo del discurso, de todos los discursos que diga.
Sospecho que el comienzo de su discurso irá dirigido “a todos los españoles”.
De no cumplir, deduciré que “esa España vestida de azul”, la interpreta como el culmen de su carrera y no es solo eso, señor Presidente.
Si nos falla, Esperanza Aguirre le escribirá en todos los principios de sus discursos:
“Mis queridos Pitufos”.
Caerá una y otra vez en esa trampa, esperando que se avergüence de nombrarnos en esos términos.

Señor Presidente, por favor, no nos haga recordarle “los motivos del lobo”.
(Mi padre era un experto en esa fábula. Otro día os la contaré).

Por favor señor Presidente. TODOS estamos dispuestos a apretarnos el cinturón. TODOS.
Ya estamos hartos de que todas las páginas de los periódicos estén llenas de corrupción. De sueldos imposibles de soñar ni alcanzar aún trabajando las 24 horas del día. De “rescates con nuestro dinero” a los que alegremente han gastado y despilfarrado.
Lo triste señor Presidente es que lo que en otro día podría ser “demagogia”, hoy es “la verdad más absoluta”.

Espero, y así concluyo: Señor Presidente, no nos defraude. España no acepta ya “más bromas”.





Mañana, más.





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