09/11/11 Miércoles
Mi mente tiene grandes dudas: no sabe si decantarse hacia el lado jocoso o hacia el trascendente.
Tal vez el equilibrio lo obtendría dando paso a ambos lados, por eso de “una de cal y otra de arena”.
Aún queriendo ser equilibrada, lógica y consecuente con mis deliberaciones, la verdad es que no lo tengo todavía claro.
Estoy pensando que de seguir así me va a pasar lo mismo que a Lope de Vega o a Joan Manuel Serrat, que tonteando, tonteando, se encontró uno con un “soneto” y el otro con una “canción” que encima tuvieron éxito.
Todas las mañanas, como ya he dicho en otras ocasiones, de 9 a 10, formo parte de la audiencia de “Los desayunos de tve”.
Ahora con la baja de Mari Carmen también ella se ha unido a la tertulia.
Me encanta esa información de primera hora y como la dirige Ana Pastor.
Pienso que es una pena que para formar parte de la “audiencia”, de la audiencia normal, exista una condición “sine qua non”: “No trabajar”.
O estás prejubilada, o estás jubilada o estás de baja laboral.
Y digo que es una pena porque en ese programa te informan de la actualidad, escuchas voces y opiniones de todos los colores y sobre todo conoces “al invitado” de otra manera a la que nos tienen acostumbrados. Los conoces de una manera “real”, tanto para bien como para mal y te sorprende más de uno de una forma positiva o negativa.
Al verlos, al escucharlos, te rompen los esquemas preconcebidos y te hacen ser como “más justa” en tus opiniones y ya no los juzgas tan alegremente.
Ahora con el tema de “las elecciones”, la tele echa humo y la verdad es que dependiendo del invitado, a parte de interesante, es divertido.
Cuando escuchas esas voces “de todos los colores” me doy cuenta que “tengo el corazón partio”.
Hay cosas que me gustan de “unos” y hay cosas que me gustan de “otro”.
Hay cosas que no me gustan nada de “unos” y hay cosas que no me gustan nada de “otros”.
Lo dicho: “tengo el corazón partio”.
Es en ese momento cuando inventaría para mi: “el grupo mixto” y a ese grupo lo votaría “sin calentarme la cabeza ni la conciencia”.
Pero claro… hay que decidir el “blanco” o el “negro” a falta de “grises”.
Al escribir esto me estoy acordando todo el rato de una conversación que tuve con mi hermana Carmela, hace más de 30 años…, cuando en España nacía la Democracia.
El “relato” puede parecer un “cuento”, pero fue tal como lo narro:
- ¿Carmela, pero en realidad que es “la Democracia?.
- Mira Nena, imagínate que tú y yo necesitamos una mesa.
Tú te vas por todas las tiendas mirando y buscando la mesa que más te guste y yo también.
Cuando hayamos encontrado la mesa soñada para ti y para mí, nos encontramos.
Cuando yo vea tú mesa te diré que no me gusta “por eso y por esto”.
Cuando tu veas la mesa que yo he elegido, tú me dirás que no te gusta “por aquello y por lo de más allá”.
Luego diremos lo que nos gusta.
Después pensaremos a lo que “no estamos dispuestas a renunciar”.
Y al final nos iremos tú y yo a comprar “la mesa que más se parezca a la que a ti y a mí nos gustaba y que no nos acaba de gustar a ninguna de las dos”
¡Eso es Democracia!.
Pues eso: votaré por la mesa que más se parezca a la que yo querría tener en casa…
Me río al pensar en la cara que pondrá mi hermana Carmela al leer esto.
Seguro que no se acuerda.
Lo maravilloso de la vida es que “no sabemos que a veces, una palabra, un gesto, una mirada, una sonrisa, un apretón de manos, un abrazo o… una conversación sobre la Democracia… marcan tú vida”.
Mi vida tiene muchas “marcas” de mi hermana Carmela.
Mañana, más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario