viernes, 25 de noviembre de 2011

EL MINUTO MÁS LARGO Y TERRIBLE DE NUESTRA VIDA

25/11/11  Viernes.


Ante los nuevos datos obtenidos por las cámaras de video que demuestran los movimientos previos del padre a la desaparición de sus hijos Ruth y José en Córdoba, altamente sospechosos…
Ante al parecer, la certeza de que esos niños “nunca llegaron al parque”…
Ante “la sospecha” de que pueden “estar vivos en alguna parte”…
Parece que se atisba algo de esperanza.
Esperanza a que estén vivos.
Desazón ante la hierática frialdad del padre que parece enrocado en sus primeras declaraciones, haciendo presagiar que no va a facilitar en nada la resolución de un caso tan doloroso.

Todos estos acontecimientos me han hecho pensar y sentir varias cosas a la vez.
Intentaré ordenarlas.
No se si lo conseguiré.

Lo que no paro de pensar y recordar fue un viaje a París.
Estábamos Mari Carmen, su madre Elisa, su hermana Maria Cristina, Pepe y yo, esperando en la plaza que hay delante de la Catredal de Notre Dame para entrar a visitarla.
Había mucha gente.
De repente Mari Carmen dice:
¡¿Y el niño!!!???!!!.
Todas miramos a nuestro alrededor y… ¡el niño no estaba!!!!.
Yo sentí en mi interior “como una caída libre, como un vacío en el estómago”.
Esa angustiosa sensación, en cuestión de milésimas de segundo, me llevó a “un amago de desvanecimiento” que al notarlo Mari Carmen, al ver que me iba a caer al suelo, le hizo gritarme:
¡¡¡Ni se te ocurra!!!. Hay que buscarlo!!!.
Sus palabras, su grito desesperado, fueron como un chasquido en mi interior y de golpe desapareció toda mi debilidad y volví a ser dueña de mi misma.
Todas nos movilizamos y nuestras miradas lo buscaban desesperadamente…

Pepe estaba allí mismo.
Pepe no se había ido a ninguna parte.
A Pepe lo había tapado la gente.

No pasó ni un minuto …
Pero fue el minuto más largo y terrible de nuestra vida…

Lo besamos, lo abrazamos como si hiciera miles de años que no lo veíamos…

Luego lo hablamos.
Recuerdo que Maria Cristina no acababa de comprender aquel chasquido de “¡¡¡ni se te ocurra!!!. Y que yo tanto agradecí porque me “puso en mi sitio y en plenas facultades”.

No pasó ni un minuto sin ver a Pepe… y fue el peor minuto de nuestra vida.

Pienso en esa madre, en esas madres que viven “ese minuto terrible”, días y días.
“Ese minuto” meses, incluso años, incluso toda la vida… y vuelvo a sentir un vacío desgarrador… creo que insoportable.

Este saber el dolor tan insoportable que estará pasando esa madre, me hace pensar también en los padres de Marta del Castillo…
Y en ese baile de desasosiego … me siento transportada hacia un rechazo total hacia la figura legítima y legal del “abogado defensor”.

No comprendo al “abogado defensor” cuando “defiende” lo “indefendible”.
No comprendo al “abogado defensor” cuando “le aconseja a su defendido, cambiar una primera declaración alegando que se sentía presionado”.
No comprendo al “abogado defensor” que considere como bueno para su defendido que “no aparezca el cuerpo de la victima”.

Yo creo que lo que de verdad no comprendo es la falta de “compasión”.

¡Como es posible que no se compadezcan de esas personas y las dejen, dentro de su dolor inmenso, descansar en paz…!.

La verdad es que… no comprendo tantas cosas …!
Tanta maldad…
Tanta mentira…
Tanto tiempo ocultando la verdad…
¿Por qué no sienten compasión?...

Solo pienso en aquel minuto desgarrador sin la presencia de Pepe…
… Y me estremezco…  


Mañana, más.

  



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