miércoles, 13 de abril de 2011

JUDAS EL INCOMPRENDIDO





13/04/11        Miércoles



Ya estamos a las puertas de la Semana Santa.

Poco a poco, sin olvidar del todo lo que representa, se ha convertido “en una semana de vacaciones”.

Pero hoy necesito hablar de la Semana Santa solo porque siempre he creído que hemos juzgado muy duramente a Judas.
Yo siempre he sentido una ternura especial hacia Judas.

La Semana  Santa se inicia con en Domingo de Ramos, seguida de la Pasión, Muerte y Resurrección.

¿Quién podía sospechar que tras la entrada triunfal en Jerusalén, que tras los vítores de una multitud que le aclamaba como Hijo de Dios, pudieran desencadenarse  tan rápidamente acontecimientos tan terribles y dispares?.

Para que eso sucediera, aparece un “actor esencial”, llamado Judas.

Según narran las Sagradas Escrituras, Judas “fue donde se encontraban los Sumos Sacerdotes para entregárselo. Se alegraron y le prometieron dinero”.

Dice que “se alegraron y le prometieron dinero”. Es decir, eso que les ofrecía Judas ya estaba en la mente de todos y con Judas o sin él se habría llegado a lo mismo.
Pero claro, no dejaron pasar la ocasión que les ofrecía Judas.

En la Última Cena, pasaron muchas cosas.

El sabía que era “la última “ y se comportó de manera diferente a otras tantas cenas.
“Se quedó entre nosotros instaurando la Eucaristía”
“Nos dio un nuevo Mandamiento: Amaos los unos a los otros como yo os he amado”.

Pero aquella noche también hizo dos predicciones:
“ Yo os aseguro que uno de vosotros me entregará”.
Juan a instancias de Pedro le pregunta: “¿quién es?.
“Al que de el bocado que voy a mojar”.
Y se lo dio a Judas, diciendo: “lo que has de hacer, hazlo pronto”.
Judas pregunta: “¿Soy yo Maestro?”.
Le responde: ”Tú lo has dicho”.

La otra predicción se la hace a Pedro cuando éste le dice en el Monte de los Olivos:
“Aunque tenga que morir contigo yo no te negaré”.
A lo que le responde:
“Antes de que cante el gallo me negarás tres veces”.

Las dos predicciones se cumplen.
Judas actúa de una manera y Pedro de otra.
Los dos le fallan.

Judas “con un beso entrega al Hijo del hombre”.
Judas recibe 30 monedas de plata tras la entrega.
Cuando se da cuenta de lo que ha hecho, el remordimiento es tan grande que se presenta nuevamente ante los Sumos Sacerdotes.
Les devuelve las 30 monedas y les dice:
“Pequé entregando sangre inocente”.
A lo que ellos les responden:
“Y a nosotros que?”. “Allá tu”.
Tira las monedas al suelo.
Esta desesperado.
Esta destrozado.
No soporta lo que ha hecho.
Es tal el dolor que siente, es tal la angustia que siente que lo único que le parece lógico en ese momento es quitarse la vida.
Buscó un árbol y se ahorcó.

Pedro, cuando prendieron a Jesús, lo iba siguiendo a distancia.
Cuando lo llevaron a casa del sumo Sacerdote, Pedro se introdujo en el patio sentándose entre ellos.
Fue reconocido por los criados, por distintos criados.
En tres ocasiones le dijeron que lo habían visto con Jesús de Nazaret.
En tres ocasiones diferentes, lo reconocieron como “uno de ellos”.
Las tres veces lo negó.
Las tres veces dijo “no conozco a ese hombre”.
Cuando lo negó por tercera vez, “cantó el gallo”.
Cuando cantó el gallo, recordó, comprendió y se echó a llorar.

Tanto Judas como Pedro le fallan.
Los dos quedan destrozados por su actuación.
Lo dos actúan de forma distinta.

Judas no lo soporta y se mata.
Pedro no lo soporta y llora.

A Pedro la Historia lo ha perdonado.
A Judas la Historia le conoce como “el traidor”.

Creo que no es justo.

Los dos eran “necesarios”.

Solo Pedro “tenía un futuro que realizar”

Judas daba igual lo que hiciera, “no tenía futuro”.

Una Semana Santa más.

Otra Semana Santa en la que miraré con ternura a Judas.



Mañana, más.












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